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El Almacén

EXP-338 · ECM y conciencia

21 gramos: solo uno de los seis pacientes de MacDougall dio esa cifra, y él mismo descartó dos casos

Solo 1 de los 6 pacientes de MacDougall perdió 21 gramos al morir y él mismo descartó 2 casos. La báscula fallaba 5,6 g. Nadie lo ha repetido desde 1907.

Desclasificado Apertura 28 de agosto de 2026 Revisión 28.08.2026 6 min · 12 fuentes
Frank Hemme, BY 2.0 (Openverse)
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Folio 1 · EXP-338 Copia de consulta

El 10 de abril de 1901, a las 17:30, en Dorchester (Massachusetts), un enfermo de tuberculosis fue trasladado a una cama montada encima de una báscula industrial. Murió tres horas y cuarenta minutos después. Al morir, el brazo de la balanza cayó de golpe, chocó contra el tope inferior y se quedó ahí, sin rebote. Tres cuartos de onza. 21,26 gramos.

Ese paciente es el experimento entero. Uno. El médico Duncan MacDougall llegó a pesar a seis moribundos y ninguno de los otros cinco repitió la cifra. Dos los descartó él mismo, por escrito, en el propio artículo. La muestra útil no es de seis, es de cuatro, y esos cuatro no coinciden entre sí.

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Y el tercer detalle, que casi nunca se cuenta: la báscula solo apreciaba diferencias de dos décimas de onza, unos 5,6 gramos. El titular, además, salió antes que la ciencia. The New York Times publicó "Soul Has Weight, Physician Thinks" el 11 de marzo de 1907, semanas antes de que American Medicine imprimiera el artículo.

Cuatro casos válidos, cuatro números distintos

El texto se puede leer entero, American Medicine, abril de 1907, páginas 240 a 243, y leerlo entero es lo que hunde la cifra.

  • Caso 1. Tres cuartos de onza, 21,26 gramos. El famoso, y el único.
  • Caso 2. Media onza al cesar las convulsiones faciales. Comprobado otra vez tras pararse el corazón: más de 45 gramos.
  • Caso 3. Media onza al morir y una onza más unos minutos después.
  • Caso 5. Tres octavos de onza, unos 10,6 gramos.
  • Caso 4. Coma diabético, balanza mal ajustada, gente contraria interfiriendo. "I regard this test as of no value".
  • Caso 6. Murió en cinco minutos, mientras aún ajustaban el aparato. "I regard this case as one of no value".

De 10,6 gramos a más de 45. Una constante física no se comporta así. La cifra que dio la vuelta al mundo no es la media de nada: es el primer caso de la serie.

Quince perros que le salieron al revés

Su grupo de control fueron quince perros de entre 15 y 70 libras. Resultado, en sus palabras: "uniformly negative, no loss of weight at death". En vez de dudar del método, concluyó que los perros no tienen alma. Y admite que las pruebas quedaron "vitiated by the use of two drugs". Como no había perros agonizando a mano, se asume que mató animales sanos con fármacos. En el artículo no consta de dónde salieron los quince.

Del lado humano hay un hueco parecido. Los seis pacientes fueron elegidos por estar tan consumidos por la tuberculosis que no se moverían y no estropearían la lectura. Sobre su consentimiento, ni una línea.

La refutación se publicó un mes después, en la misma revista

Augustus P. Clarke respondió en American Medicine en mayo de 1907: al morir cesa la circulación pulmonar que enfría la sangre, sube la temperatura corporal y con ella la sudoración y la evaporación. Basta para explicar la caída del brazo. Y remató con el control del propio MacDougall: los perros no sudan, se refrigeran jadeando, por eso no perdieron peso.

En 1915, H. L. Twining pesó ratones al morir y vio pérdida de peso. Repitió la prueba con el recipiente sellado y la pérdida desapareció: evaporación de humedad.

Lo moderno apunta en dirección contraria

Lewis E. Hollander Jr. pesó doce animales al morir, entre ellos siete ovejas adultas, y publicó en el Journal of Scientific Exploration en 2001 lo contrario del mito: en esas siete, una ganancia transitoria de entre 18 y 780 gramos durante 1 a 6 segundos. Quien use ese trabajo como prueba del alma va al revés que MacDougall.

Y tampoco se sostiene. Masayoshi Ishida reanalizó esos datos en 2009: el pico de 780 gramos de la oveja número 7 no es ganancia real, sino sobreoscilación mecánica del sistema de pesaje. Ishida firma además una defensa parcial de MacDougall, y ni aun así lo da por probado.

Es el mismo patrón que en el Triángulo de las Bermudas, cuyo nombre lo escribió un periodista de quiosco en 1964: el titular sale antes que la comprobación y ya no hay quien lo alcance. Lo que sí se ha medido al morir con protocolo hospitalario está en los estudios de parada cardiaca, y no habla de gramos.

Lo que el propio autor pidió

En el artículo hay una frase que su leyenda nunca cita: harían falta "a large number of experiments" antes de dar el asunto por probado. Quien puso la cifra en circulación dijo que había que repetirla muchas veces. No se ha repetido ni una sola vez en humanos en 119 años.

Él sí siguió. En 1911 contó al New York Times, en "Picturing the Soul", una docena de experimentos con rayos X en los que decía haber captado en el cráneo de moribundos una luz parecida a la del éter interestelar. Nadie lo repitió. Murió en 1920. El número volvió al mundo en 2003, con la película de Iñárritu.

Lo que falta por conseguir

  • Los cuadernos de campo de MacDougall, con las lecturas y las horas de los seis casos. En el artículo solo hay el relato.
  • El registro del hospital: quién autorizó trasladar a seis desahuciados a una cama sobre una balanza.
  • Los datos brutos de Hollander, la señal de la célula de carga, para repetir el reanálisis de Ishida.
  • Una réplica humana con balanza de precisión y registro continuo, en paliativos y con comité ético. Nadie la ha propuesto.

Mientras ese segundo experimento no exista, la frase "la ciencia demostró que el alma pesa 21 gramos" describe un titular de periódico de 1907, no un hallazgo.

Fuentes de este expediente

  1. Duncan MacDougall, "Hypothesis Concerning Soul Substance Together with Experimental Evidence of the Existence of Such Substance", American Medicine, vol. 2, abril de 1907, pp. 240-243 (fuente primaria).
  2. Journal of the American Society for Psychical Research, vol. 1 n.º 5, mayo de 1907, p. 237 (reedición del mismo texto).
  3. Augustus P. Clarke, crítica y réplica de MacDougall, American Medicine, mayo de 1907.
  4. The New York Times, "Soul Has Weight, Physician Thinks", 11 de marzo de 1907.
  5. The New York Times, "Picturing the Soul", 1911.
  6. H. L. Twining, "The Physical Theory of the Soul", 1915 (experimentos con ratones).
  7. Lewis E. Hollander Jr., "Unexplained Weight Gain Transients at the Moment of Death", Journal of Scientific Exploration, vol. 15 n.º 4, 2001, pp. 495-500.
  8. Masayoshi Ishida, reanálisis de los experimentos de Hollander con ovejas, Journal of Scientific Exploration, vol. 23 n.º 1, 2009, pp. 5-28.
  9. Psi Encyclopedia, Society for Psychical Research, "Soul Weighing Experiments".
  10. McGill University, Office for Science and Society, "The Real Story Behind 21 Grams".
  11. Francisco López Muñoz (Universidad Camilo José Cela y Real Academia Europea de Doctores), "¿Cuánto pesa el alma?".
  12. Infobae, "21 gramos: el peso del alma y el experimento que no logró demostrar su existencia", 23 de septiembre de 2025.
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