Entre 1952 y 1969 la Fuerza Aérea de Estados Unidos mantuvo abierta una oficina cuya única función era recibir, clasificar y archivar informes de objetos voladores no identificados. Se llamó Proyecto Blue Book y no fue el primero: heredó el trabajo del Proyecto Sign (1948) y del Proyecto Grudge (1949). Su archivo completo está hoy en los National Archives y cualquiera puede consultarlo.
La cifra que se repite en todas partes es correcta y conviene entenderla bien: 12.618 informes registrados, de los cuales 701 quedaron clasificados como no identificados. No significa que 701 casos fueran naves. Significa que, con la información disponible en su momento, la oficina no pudo asignarles una explicación convencional y cerró el expediente sin conclusión.
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Qué contaba como un caso
Un informe entraba en Blue Book cuando llegaba por el canal militar: un piloto, una torre de control, un observador de una base. El formulario recogía hora, dirección, duración, condiciones meteorológicas y descripción. Después se cotejaba con tráfico aéreo conocido, globos meteorológicos, cuerpos celestes y fenómenos ópticos.
La mayoría de los casos se cerraron con una de esas cuatro explicaciones. Los que no encajaban en ninguna quedaban en el cajón de los no identificados, que en la práctica funcionaba como un archivo de datos insuficientes: en muchos de esos 701 expedientes, lo que falta no es explicación, es información.
Por qué se cerró
En 1966 la Fuerza Aérea encargó a la Universidad de Colorado un estudio independiente, dirigido por el físico Edward Condon. El resultado, publicado en 1968 y conocido como Informe Condon, concluyó que el estudio de los ovnis no había aportado nada al conocimiento científico y que no estaba justificado seguir dedicándole recursos.
El 17 de diciembre de 1969, el Secretario de la Fuerza Aérea Robert Seamans firmó el cierre. El argumento oficial tenía tres patas: ningún caso había supuesto amenaza para la seguridad nacional, ninguno aportaba tecnología desconocida y ninguno era evidencia de vehículos extraterrestres.
La discusión sobre ese informe empezó antes de publicarse. Varios miembros del propio equipo discreparon del resumen ejecutivo, y el astrónomo J. Allen Hynek, que había trabajado como asesor científico del proyecto durante casi veinte años, pasó de escéptico a crítico del cierre.
Qué queda en pie hoy
Tres cosas, todas comprobables.
- El archivo existe, está desclasificado y es consultable. No hace falta creer a nadie: los expedientes tienen número.
- La categoría de no identificado es administrativa, no ontológica. Significa expediente sin cerrar.
- El asunto no terminó en 1969. Estados Unidos volvió a abrir oficina en 2022 con otro nombre y otra doctrina, y ese es otro expediente de este archivo.
España hizo su propio proceso más tarde y terminó en el mismo sitio: los expedientes que desclasificó el Ejército del Aire están firmados, en español y en abierto, y casi nadie los ha abierto.
Cómo leer un expediente de Blue Book
Merece la pena mirar uno entero antes de opinar. La estructura se repite: hoja de proyecto, formulario del testigo, comprobación meteorológica, cotejo astronómico y hoja de conclusión con una casilla marcada. Cuando la casilla marcada es insufficient data, el caso aparece en las estadísticas como no identificado igual que el que tiene veinte páginas de testimonio. Esa distinción no la hace casi nadie al citar la cifra de 701, y es justo la que cambia la conversación. Un expediente militar que sí llegó al final con datos de sobra y aun así se cerró sin identificar es el del caso Manises de 1979, con radar, piloto interceptor y resolución de desclasificación.
Fuentes de este expediente
- Project Blue Book, colección de expedientes. National Archives and Records Administration (NARA), Record Group 341.
- Project Blue Book Special Report No. 14. Battelle Memorial Institute, 1955.
- Scientific Study of Unidentified Flying Objects (Informe Condon). Universidad de Colorado, 1968.
- Memorando de cierre del Secretario de la Fuerza Aérea Robert C. Seamans Jr., 17 de diciembre de 1969.
